Mamá, yo no quiero saludar con un beso.

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Hola, ¿Cómo estás? me alegro de verte. Ven salúdame dame un abrazo y un beso ¿Me extrañaste? Venga otro beso.

 

Así saludaba la maestra del preescolar a mi hija cada mañana al verla llegar. Y yo para «colaborar» con la «buena educación» o «buenos modales» de mi niña, le instaba a que fuera presurosa y  estampara el respectivo beso que con insistencia pedía la maestra.

 

Mi hija con notable timidez se obligaba a mover su cuerpo y tan rígida como una tabla acercaba su carita a la mejilla regordeta de su maestra y daba aquel beso que a leguas se notaba insípido, seco y actuado.

 

La maestra de mi niña era y es una mujer muy cariñosa, amigable y muy buena con los niños. Siempre estuvo pendiente de cada niño y su trato hacia ellos fue y es muy amable.

 

Es entonces normal que cualquier adulto piense que se merece el beso que le pedía a mi hija y muchos más. Si claro que si. Pero lo que yo no entendía era que mi hija tiene total derecho de decidir a quién quiere darle un beso, un abrazo o un apretón de manos y a quién no.

 

Mamá, yo no quiero saludar con un beso.

 

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Me dijo un día mi hija, «Mamá, yo no quiero saludar a la maestra con un beso. La quiero mucho pero prefiero decirle hola y listo.»

 

Se abrió ante mí una cortina imaginaria y la luz me iluminó. Entendí lo que mi hija me pedía e incluso me puse en su lugar y no comprendo cómo es que al principio no me dí cuenta de lo claro que es el hecho de que una persona pueda decidir cómo saludar a cada quién.

 

Me imaginé caminando y entrando a una panadería y que el panadero me dijera «Hola, buenos días. Ven dame un beso» o que me montara en un bus y el chófer me saludara «Buen día, son 20 billetes. Venga y deme un beso.»

 

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Si yo en mis cinco sentidos no estaría dispuesta a ir plantando besos a diestra y siniestra, ¿Entonces porqué mi hija si? ¿Porqué he de decidir por ella a quién quiere dar o no un beso?

 

Mi pequeña es muy cariñosa y besucona también. Ella abraza y da besitos a su papi, su hermanito y hermanita, a sus tías, primos, abuelos y por supuesto a mí. Pero son abrazos y besos genuinos que nacen de su amor hacia las personas a quienes a elegido demostrar afecto.

 

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A sus maestras, compañeritos y amiguitas  los saluda con aprecio, choca las cinco o simplemente mueve la mano en un gesto de saludo pero ya no se siente obligada a darles un beso si así no lo desea.

No se trata de ser falta de respeto o de que la esté enseñando a ser mal educada. Se trata de respetar sus decisiones, enseñarle que ella puede elegir, que tiene el control sobre su cuerpo y los demás no, que tiene derecho a decir «No quiero» y hay que respetarle.
Esto no significa que no sabe saludar, al contrario, conoce muchas formas de decir «hola» y de expresar cariño cuando ve llegar a un conocido o algún ser querido.

 

 

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No obliguemos a nuestros niños a saludar de beso si no lo desean. Existen muchas otras formas de expresar un saludo o la emoción de ver a alguien.

 

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